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Ante la actualidad de la noción, que el autor llama «entre-dos», cómo no pensar que nunca somos lo suficientemente antiguos ni todo lo modernos que nos pretendemos. Quizá las herramientas discursivas-subjetivas necesarias siempre lleguen desde la conjugación verbal del deseo: el futuro anterior. A 20 años de su primera publicación, tradujimos este libro al español porque acerca hasta nuestra epocalidad otro tratamiento de la diferencia que los binarismos y el rechazo que anula las distinciones. A partir del «entre-dos» es factible considerar que la línea fronteriza que separa una cosa y otra –el hombre y la mujer, la muerte y la vida, el extranjero y el nativo, una lengua y la otra– no existe. Aquello que solemos reducir a una línea plana que demarcaría separaciones tajantes, aquí y en ese mismo sitio, se propone como un espacio dinámico, habitado por campos de fuerza y procesos que implican ambos términos en juego. Por ejemplo, en el caso de la noción de diferencia sexual, el entre-dos-sexual tiene la ventaja de incluir los casos particulares para que se repitan en él la ambivalencia radical del deseo y los malentendidos en círculo que engendra, multiplicados por inevitables relaciones de fricción donde un enorme desvío dista entre lo que se quiere y lo que se dice. El «entre-dos» no es la síntesis de los dos términos opuestos, es él mismo lo que vincula y a la vez separa, en tanto terceridad de apertura a la enajenación de lo uno o lo otro. Así lo fórmula el propio Daniel Sibony: “Hemos vivido y pensado hasta ahora bajo el signo de la diferencia: diferencia sexual (¿es usted hombre o mujer?), diferencia entre autóctonos y extranjeros (¿tiene usted el verdadero documento de identidad?), diferencia entre enfermo y sano, normal y neurótico, muerto y vivo (¿Sí? ¿Está verdaderamente muerto? ¿Se le pueden extirpar los órganos? ¿Todavía no? En diez minutos...). Había siempre una línea, una frontera que separaba el todo, con un más acá y un más allá, que constituía la diferencia. A veces esa bipartición era caricatural: “los buenos de un lado, los malos del otro”, hasta el punto que pudo ser aprovechada para rechazar la diferencia: ¡Pero vamos! Es bien sabido, todo el mundo es bueno y malo ¿no es cierto?... Después de lo cual se expande una ola de indiferencia, remplazada poco después por un reflujo de diferencia, una oleada profunda y esta vez, urticante: “¡No vamos a dejarnos invadir, mal que mal! ¡Tenemos una identidad! ¿Adónde va ir a parar?”. Como editores y psicoanalistas creemos que el aporte de este libro al pensamiento de esta época será agradecido por quienes se sumerjan en su lectura. Es también practicando el entre-dos que dos editoriales, “archivida, compañía editorial” y “En el margen”, presentamos la publicación de este libro de Daniel. Es un trabajo de coedición y el tercer libro del autor que se publica en castellano (luego de un lapso de 40 años respecto del anterior). Se trata de un texto inédito en nuestro idioma hasta este momento, para el cual solicitamos la traducción de Sara Vasallo. 

 

608 páginas - 21x15cm

 

Mini bio de Daniel Sibony: Escritor, Psicoanalista, Filósofo. Nació en Marrakech, en una familia judía residente en la Medina. Lengua materna: árabe; lengua cultural: hebreo bíblico; empieza a aprender francés a los 5 años. Emigra a París a los 13 años. Estudios de matemática: licenciatura, luego doctorado. Ayudante de matemática en la Universidad de París a los 21 años, luego profesor adjunto a los 25 años; luego profesor titular en esa universidad hasta el 2000, dando, además de sus clases, todo tipo de seminarios y de experiencias. Entretanto, estudios de filosofía: licenciatura, luego doctorado en 1985 (frente a un jurado compuesto, entre otros, por: E. Levinas, J. T. Desanti, H. Atlan, Michel de Certeau). Se convierte en psicoanalista a los 32 años, después de una formación con Lacan y su escuela. Lacan asistió muchos años al seminario de D. Sibony en Vincennes sobre “Topología e interpretación de los sueños”. “Este intercambio me permitió no ser ni lacaniano, ni anti-lacaniano, integrando lo mejor del lacanismo: la lectura de Freud, y alejándome de lo peor: la jerga y las sectas”, dice Sibony. El trabajo de D. Sibony pone en obra un enfoque del psicoanálisis, centrado en la textura existencial, y en contacto con el entre-dos como dinámica, entre el lugar y el desplazamiento.

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